Al momento de llevar a cabo un despido con causa, es esencial actuar con coherencia y respetar ciertos principios fundamentales para minimizar riesgos legales. Según el artículo 242 de la Ley de Contrato de Trabajo (LCT), la falta del trabajador debe ser de tal gravedad que justifique la finalización inmediata del vínculo laboral.
Principios clave a considerar:
- Proporcionalidad: La sanción impuesta debe ser acorde a la falta cometida. Faltas menores no deberían derivar en despidos inmediatos sin antes aplicar sanciones más leves. Por ejemplo, en el caso "Robledo, Sabrina Jacquelina c/ Floor Clean S.A. s/ Despido", la trabajadora fue despedida por presentar un certificado médico sin autenticar que justificaba 72 horas de ausencia por gripe. El tribunal consideró que esta falta no era lo suficientemente grave como para justificar el despido directo, sugiriendo que una sanción menor habría sido más adecuada.
- Gradualidad: Es recomendable construir un historial documentado de sanciones previas antes de proceder al despido. Esto implica aplicar llamados de atención, apercibimientos y suspensiones de manera escalonada, siempre respetando la proporcionalidad de las sanciones en relación con las faltas cometidas.
- Contemporaneidad: La sanción debe aplicarse en un tiempo razonable después de la falta cometida. Retrasos significativos pueden interpretarse como tolerancia por parte del empleador, debilitando la justificación del despido.
- No duplicidad de sanciones (non bis in ídem): Una misma falta no puede ser sancionada más de una vez. Si ya se aplicó una sanción por una determinada conducta, no es válido utilizar ese mismo incidente como fundamento para un despido posterior.
Además, es crucial que toda sanción o despido sea notificado por escrito, detallando claramente los motivos y circunstancias que lo justifican. Esto no solo cumple con requisitos legales, sino que también proporciona una base sólida en caso de futuras disputas legales.
En resumen, para que un despido con causa sea legítimo y resistente a impugnaciones, es fundamental respetar los principios de proporcionalidad, gradualidad, contemporaneidad y evitar la duplicidad de sanciones. Una gestión cuidadosa y documentada del proceso disciplinario es esencial para garantizar decisiones justas y legalmente sólidas.